Anclajes para la Educación Social en un mar complejo e incierto.

Antonio y yo nos desvirtualizamos el año pasado, en el VII Congreso de Educación Social en Sevilla. Coincidimos en una de las mesas en las que se hablaba de la situación internacional de la Educación Social. La verdad que tenía mucha curiosidad por conocerle y me hizo mucha ilusión poder vernos. Ya nos seguíamos hace tiempo en tuiter, pero vernos en persona, sin avatares, fue emocionante. Cierto es que no pudimos hablar mucho, porque el ritmo vertiginoso del Congreso te llevaba de aquí a allá.  El pasado mes de febrero volvimos a coincidir en Barcelona en el Escrivint y ya para entonces, la idea que me había forjado de él se confirmó por completo. Antonio es una persona muy participativa e implicada con su comunidad. Me atrae mucho el discurso  reivindicativo que plasma en su blog Educació Transformadora que por cierto os recomiendo encarecidamente.

Por estas razones es un placer que escriba en mi modesto blog la entrada que podréis leer a continuación.

Gracias Antonio. 

 

“Anclajes para la Educación Social en un mar complejo e incierto”.

Antonio Alcántara. Educador Social y Profesor Asociado UB i UdG. Responsable Formación Participación y Universidades al CEESC.

 

“La globalización es una marea de riquezas que supuestamente levanta todos los barcos;los transatlánticos y yates poderosos navegan bien, los barcos pequeños hacen agua, y las canoas se hunden”. Informe del Programa para las Naciones Unidas para el desarrollo (1997).

Esta metáfora nos permite explicar cómo la globalización funciona con una lógica inclusiva para el mercado y a la vez excluyente para la mayoría de personas que no pueden acceder a lo que la publicidad no vende e incluso –en el peor de los casos- a derechos fundamentales. En un mundo globalizado todo está interconectado. Vemos las mismas noticias, las mismas canciones, la misma música en diferentes lugares del mundo. Se consumen los mismos productos.  La globalización es una teoría y es una realidad en la que vivimos donde el libre mercado y el máximo beneficio son los objetivos de las grandes economías. Estas no tienen en consideración las necesidades sociales, culturales o económicas y provocan que los grandes perjudicados sean las personas con situaciones más vulnerables.  Todo cambia a gran velocidad debido a fuerzas que no controlamos. Todo parece tener pies de fango.

La sociedad globalizada y neoliberal está marcada por rasgos como la incertidumbre, la complejidad y la imprevisibilidad. Son los elementos principales que definen el paso de la sociedad sólida a la sociedad líquida que nos plantea el sociólogo Zygmunt Bauman  (2007). Y personalmente me atrevería a añadir el concepto de precariedad.

La incertidumbre es una especie de niebla donde domina el caos, todo es imprevisible, fragmentado y no hay principios únicos que nos ayuden a decidir cuáles son las acciones correctas.En definitiva no hay ninguna realidad que podamos entender de manera unidimensional.Todo vive en la complejidad.Una sociedad postmoderna en continuo cambio, donde a la vez todo está vinculado y donde cualquier acción en un lugar provoca cambios imprevistos.

“Conocer y pensar no es llegar a un a verdad absolutamente cierta, sino que es dialogar con la incertidumbre”. Morin (2000)

Algunos anclajes para la acción socioeducativa

Conceptos como empoderamiento pueden parecer ingenuos en el momento actual que vivimos. Pero no por ellos hemos de renunciar a construir propuestas que pongan a la persona en el centro de las relaciones y escapen a la lógica de la usura y el máximo beneficio económico. Hemos de buscar referencias y anclajes donde construir nuestra acción socioeducativa en un mar incierto.

Para autoras como Violeta Núñez (2005) la participación “es un Derecho de todo ser humano ser parte y tomar parte de la cultura plural de su época y de acceder a las reglas del juego social. Y para el sociólogo Bauman (2007) la educación debe permitir a la sociedad civil organizada poner en medio del espacio público el diálogo y sus derechos democráticos para controlar el futuro de su entorno y el suyo propio. Y Stéphane Hessel en el 2010, con su libro Indignez-vous!, quien exhortaba a los jóvenes a indignarse, porque el mundo va mal, gobernado por unos poderes financieros que lo acaparan todo.

El espacio público, la educación, la economía y los derechos sociales son elementos a través de los cuales poner en práctica valores que construyan relaciones, comunidad y transformación social. Corresponsabilidad, cooperación, apoyo mutuo, superación, escucha,… pueden ser elementos para construir realidades, pueden ser anclajes para navegar la acción socioeducativa.

Hay ejemplos claros. Movimientos como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca -PAH han puesto encima de la mesa dos ideas muy fuertes. Las personas que se quedan sin casa no son fracasados, sino que están sufriendo las consecuencias del neoliberalismo; y las soluciones ante los problemas sociales deben ser colectivas. No individuales. Construidas de igual a igual compartiendo saberes. No de arriba abajo. Simplemente teniendo en cuenta la realidad del otro para construir soluciones de las que todos formamos parte. Si a los movimientos sociales les funciona, las profesionales también podemos poner estas miradas en práctica.

 Necesitamos crear una posición ante los dilemas éticos que nos encontramos diariamente. Una manera de construir las propuestas socioeducativas y decidir cuál es la más adecuada en un marco de valores que forma parte de una sociedad que cambia a gran velocidad. Para ellos necesitamos anclajes, faros que nos guíen en la navegación. Estos motivos -y muchos más que seguro me dejo- hacen que desde la Educación Social nos interroguemos alrededor de preguntas como las siguientes:

  • ¿Cuáles son los criterios adecuados para que las personas puedan construir un proyecto de vida en un mundo cambiante, complejo y contradictorio?
  • ¿Cómo abordar una práctica emancipadora en el contexto de globalización y neoliberalismo?
  • ¿Ante qué formas de vínculo social nos encontramos?
  • ¿Cómo construir escenarios para la inclusión social en un contexto de fractura social galopante?
  • ¿Qué herramientas están cargadas de valores para generar vínculo social?

“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar“. Eduardo Galeano  (2003).

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“Foto de Ben Harritt en Unsplash”.

Obras consultadas

  • Bauman, Zygmunt. Los retos de la educación en la modernidad líquida. Barcelona: Gedisa. Colección Pedagogía Social. 2007
  • Nuñez, Violeta. Participación y Educación Social. Montevideo: XVI Congreso Mundial de Educación Social. 2005
  • Arendt, Hannah. Entre el pasado y el futuro. Madrid: Ed Península. 2003
  • Galeano, Eduardo. Las palabras andantes. Madrid: Ed SIGLO XXI. 2003
  • Hessel, Stephane. Indignez-vous!. Paris. Editorial Indigene. 2011
  • López-Noguero, Fernando. i Pérez, Gloria. La educación social del S.XXI. Un esfuerzo de aclaración. Sevilla: I Congreso Virtual Internacional sobre innovación pedagógica y Praxis educativa. Innovagogia. 2012
  • Morin, Edgard. Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Barcelona: Paidós. 2011
  • PNUD. Informe sobre el desarrollo humano. Ediciones Mundi-Prensa. Madrid. 1997

 

Todo lo que se comparte, se intercambia y supone una forma de aprender estupenda. Me siento muy cómoda leyendo las opiniones de colegas, sobre cómo sienten, viven o entienden nuestra profesión. Por esta razón participo siempre en esta iniciativa del Colegio de Educadores y Educadoras Sociales Catalán. Me ha parecido una gran idea intercambiar nuestras publicaciones en otros blogs.  Gracias por provocarnos todos los años el día 2 de octubre. No encuentro mejor fecha para compartir el aroma de nuestra profesión, con un montón de colegas. Muchas gracias por contar conmigo un año más para celebrar el #DiaES #Edusoday2017 .

¡Seguimos escribiendo la Educación Social!

Carmen.

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“EL SILENCIO TAMBIÉN EDUCA”

El silencio es reparador.

A veces las palabras ensordecen y, es mejor que guarde silencio, pero a tu lado.

A veces las palabras, no me dejan escucharte, por eso me callo y sigo a tu lado.

A veces las palabras, no liberan todo lo que quieres gritar, por eso te dejo llorar.

Te miro, y siento que debo guardar silencio y no pronunciar ninguna palabra, por muy precisa que sea, ni darte el consejo perfecto.

El silencio que educa, ocupa un espacio. Un espacio repleto de compañía, de apoyo, de gratitud, de incondicionalidad, de estar, de calma, de no sé qué pasará, pero ahora estoy aquí, a tu lado.

El silencio que educa, abraza, arropa, acoge. Ata fuerte toda la rabia, la desdicha, la impotencia, el dolor, el miedo… que puedes sentir en ese momento.

El silencio que educa es valiente, porque es capaz de mirarte a los ojos y sobrevivir a la incertidumbre de mis soluciones estériles.

Por eso, cuando solo utilizo las palabras para preguntarte si quieres que me vaya, me contestas con el eco de mi silencio.

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La intervención educativa con adolescentes está llena de momentos y situaciones en las que las palabras que podamos pronunciar cualquier educador y educadora carecen de total sentido y significado. El espacio que ocupa nuestro silencio y acompañamiento, lo dicen todo.

 

Dedico esta entrada a Alfonso quien la inspiró sin saberlo. También a todos los chavales y chavalas con los que he compartido y seguiré compartiendo, espacios de silencio.

La Educación Social: un guiño desde lo pequeño y cotidiano.

Perdonadme compañeros y compañeras educadores y educadoras sociales si esta entrada os resulta muy reduccionista. Últimamente me encuentro algo cansada, no por mis ya 21 años en esto de la Educación Social, ni mucho menos, sino porque ya no encuentro tan útil filosofar sobre lo humano y lo divino de nuestra profesión (por favor, que no se me entienda mal, no digo que no sea necesario, sino que para mí no es el momento). Siento que nos miramos en exceso al ombligo y que en parte olvidamos a los que no son los actores secundarios precisamente, sino los verdaderos protagonistas; las personas que acompañamos día a día. Acompañar, es una palabra que me encanta y de la que se habló en el Congreso de Sevilla. Por eso, he decidido no hace mucho y seguramente que de forma temporal, es algo que no puedo precisar en estos momentos… Filosofar menos y actuar más. Supongo que esta decisión es una más, que vamos tomando a lo largo de nuestro devenir y evolución profesional-personal. Pero puedo aseguraros que el único refugio que encuentro cómodo y válido para dar sentido a mi práctica profesional, reside en lo pequeño de mi trabajo, en lo cotidiano, en la relación que establezco con los chavales y chavalas que como os decía acompaño en el cumplimiento de sus medidas judiciales. Dedico todos mis esfuerzos a crear un vínculo lo suficientemente fuerte y respetuoso para serles creíble y generarles oportunidades. Todo mi empeño se centra en hacerles ver que todas las personas nos merecemos que se nos trate con dignidad en todos los niveles, personal, económico y comunitario.

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Gracias un año más al colegio catalán por contar conmigo para el Carnaval de blogs de este año.

Enlace

“La Educación Social en la esfera pública. El reconocimiento social de la profesión”

Entre esta situación,

“-Perdone, ¿es la cuidadora del muchacho?”

-No, soy su educadora social.

Y esta otra…

-¿Cuál es su profesión?

– Educadora Social

-¡Qué bonito, mi hermano también es educador social!

… No hay tanto espacio de tiempo. Tan solo unos meses de diferencia y, las dos me han sucedido este año, pero las dos situaciones ejemplifican muy bien la finalidad última de esta entrada; la Educación Social actualmente no parte de cero. Existe bastante camino trazado, pero todavía nos queda por avanzar.

     La primera, tuvo lugar en mi horario de trabajo, acompañando a un menor al servicio de urgencias de un hospital. Una vez allí, la recepcionista se mostró educada, pero con un total desconocimiento de nuestra profesión. Sin embargo, cuando facilité mis datos personales en una entidad bancaria -situación segunda-, me sorprendió agradablemente la respuesta y la expresión de la persona que me atendió.

     En el momento que me siento a escribir esta entrada, dejo caer la mirada por la ventana y me hago por un momento consciente que el año que viene habrán pasado 20 años… ¡¡Bufff, casi nada!!. Fue en 1996, cuando finalicé mis estudios de diplomatura en Educación Social. Afortunadamente, siempre he podido trabajar dentro de algunos de los diferentes ámbitos de la Educación Social. Paralelamente a mi desarrollo profesional he ido observando cómo el reconocimiento de nuestra profesión ha ido cobrando más relevancia. No hay que engañarse, este proceso ha sido lento y costoso, realmente debería hablar en presente, porque todavía siento que es un proceso en construcción. Quizá serán necesarios 20 años más, para pensar que el proceso acabará algún día, no lo sé. Solo puedo deciros, que hay muchos indicadores, muchas señales que cada vez permiten a la Educación Social estar más viva.

     Hoy en día, las universidades nos abren las puertas a los profesionales, para que ilustremos con nuestra humilde y joven experiencia (recordad, solo 20 años), algunas clases, incluso ya existen profesores universitarios que son Educadores Sociales. Los profesionales de la Educación Social, podemos firmar las prácticas como tutores del primerizo alumnado de Grado. Todas las comunidades autónomas tienen su propio colegio profesional de Educadores Sociales –excepto Ceuta y Melilla y, Cantabria en breve-. Contamos con Educadores Sociales que escriben blogs, libros, artículos… etc. sobre nuestra profesión, cómo la viven, cómo la sienten, con una sensibilidad, cariño y respeto exquisito hacia nuestra praxis. Ya existen científicos de la Educación Social que publican artículos rigurosos y son también Educadores Sociales. Las redes sociales están inundadas de muchos de nosotros, que poco a poco vamos tejiendo un mapa de conexiones, de fuerzas, de ilusión cada vez más tupido. De lucha y reivindicación también, de acuerdo, ¡por supuesto!.

     Como os decía antes, nos encontramos en un proceso en construcción. En la comunidad en la que vivo Castilla y León, las administraciones públicas no dan visibilidad a la Educación Social ni a los Educadores Sociales. Ya ni os cuento los medios de comunicación… para leer publicada una noticia sobre nosotros o nuestra profesión hay que buscar debajo de las piedras. Las hemerotecas están vacías de Educación Social. Esto me indigna, me harta, me llena de rabia, de impotencia…

     Pero hoy, precisamente hoy, 2 de octubre, Día Internacional de la Educación Social, cuando estoy en plena celebración con mis colegas de nuestro #diaES y #EdusoDay2015, me siento fuerte y animada, con ganas de seguir el camino. Y hoy mejor que nunca para reivindicar que nuestra profesión no es de paso, que no se puede ocupar por otros profesionales “hasta que encuentren de lo suyo”. ¡¡Somos EDUCADORES SOCIALES y no nos vamos a cansar de repetirlo, en voz alta, a gritos, de forma clara!!

Quiero agradecer al Colegio de educadores y educadoras sociales de Cataluña, su invitación para participar un años más en este Carnaval de Blogs, que este año quiere celebrar el Día Internacional de la Educación Social, #diaES #EdusoDay2015, bajo el tema, “La Educación Social en la esfera pública. El reconocimiento social de la profesión”.

Puedes encontrar la recopilación de todos los blogs participantes en este enlace: 

 http://ceesc.blogspot.com.es/2015/10/carnaval-de-blogs-2015.HTML

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Infancias…

Me prometiste tantas veces que volverías pronto, que fui capaz de inventarte y criarme con ese dibujo pintado por mí misma. Te pinté alegre y sonriente, feliz y juguetón y lleno de abrazos y besos con los que me despertabas cada mañana y sujetabas un cuento por las noches.

Recogía todos tus besos y caricias como una parte más de mi mismo. Conseguí entonces esbozar los límites de mi cuerpo dentro de un mundo que me resultó entendible, porque tú me ayudaste a sentir que tenía un sitio.

Odié con rencor todo lo que parecía feliz, nada de eso estaba hecho para mí, me lo enseñasteis, gracias a vuestros gritos y golpes que laceraban mi piel. La piel tiene memoria y graba de forma profunda las heridas que no acaban de cicatrizar nunca.

Me hice mayor esperando que algún día llegaría a conocerte. Envidiaba a mis amigos porque conocían a su padre y jugaban con él. En cambio yo, me obsesionaba poniéndote caras, gestos y sonidos. -¿me pareceré a ti?- pensaba. Y todas mis dudas se llenaban de secretos que nadie me ayudaba a descifrar. Me sentía culpable de algo que no lograba comprender, que no cabía en mi mente de chiquillo, ni tampoco ahora en la de adulto.

Me enseñaste que mi madre no era la mejor, a pesar de que sentía que me quería con locura, pero me utilizaste en tu beneficio. En vez de quererme como hacía ella, te dedicaste a malmeterme, a confundirme a hacerme pensar que nosotros éramos más especiales que ella y yo. Te equivocaste terriblemente, no sabes hasta qué punto, pero ahora siento que es tarde.

                Sobreviví a la edad adulta negando mis emociones por vergüenza propia. Sintiendo que era culpable de todo. LLorando por nada a escondidas.

A veces nuestro trabajo como educadores sociales que acompañan a adolescentes en conflicto con la justicia, nos permite comprender sus vidas y entender lo valiosa que puede llegar a ser una infancia sana. Con estas estrofas, he querido reflejar cómo la etapa infantil marcará para bien o mal, más o menos, la vida de adulto.

“EL EDUCADOR SOCIAL, ¿NACE O SE HACE?”

INGREDIENTES:

  • Una pizca de paciencia.
  • 1⁄2 kg. de humildad y respeto.
  • 750 gr. de espíritu crítico.
  • 1 kg. de habilidades interpersonales; escucha activa, capacidad empática, comunicación asertiva, reconocimiento y respeto a la diversidad. Siempre puedes añadir cualquier otra que te permita relacionarte positivamente con otras personas.
  • Unas pequeñas dosis de realidad.

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PROCEDIMIENTO:

Debes mezclar todos los ingredientes poco a poco, sin prisa, de uno en uno y sofreír a fuego lento. Es importante que añadas en la medida que necesites todos tus conocimientos aprendidos en la universidad, así como otros que hayas podido leer en tu bibliografía particular. Todos estos saberes te permitirán junto a los ingredientes sentirte más seguro o segura. Para finalizar, no olvides añadir a la mezcla una cucharada de compromiso ético, lo suficiente para asumir el código deontológico.

IMPORTANTE:

Recuerda que un o una educadora social, es un profesional puntual en la vida de las personas, solo somos un plato, un postre o un aperitivo. Solo acompañamos en algún momento de la vida de las personas, para luego desaparecer.

¡¡Buen provecho!!

Ningún conocimiento teórico por muy magistral que sea, te garantiza ser un buen profesional, sea cual sea tu campo de trabajo. “De la teoría no ejerce solo el hombre”, podría decirse. Por otro lado, llega un momento que tu gran bagaje de experiencia profesional no es suficiente y, necesitas poner nombre a aquello que llevas haciendo durante años.

¿Un educador o educadora social, nace o se hace?

En una primera reflexión, contestar a esta pregunta resulta fácil y obvio. Un educador social trabaja desde, con y para las personas. Desde esta perspectiva, que sea una profesión vocacional da mucho caché. Pero si se analiza con mayor profundidad, llegas a la conclusión, de que precisamente por eso, porque se trabaja con personas, no podemos improvisar, no podemos actuar solo como buenas personas a las que nos gusta ayudar, porque muchas veces ayudamos mal, pensando que somos los arregladores de la vida de la gente. Se necesita algo más que buenas habilidades comunicativas y capacidad empática. Se necesita controlar técnicas de intervención, diseñar procesos, saber retroceder en un procedimiento para valorar los errores y comenzar de nuevo. Porque un educador o educadora social no es un héroe o una heroína, es un profesional. Desde luego, que el que ya posea unas habilidades en su personalidad tiene mucho ganado, pero no lo es todo.

Si os digo la verdad, yo me he sentido educadora social, después de unos cuantos años, cuando toda la teoría recibida o leída la pude poner en práctica y cuando todas mis habilidades se iban perfilando gracias a mi experiencia.

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REFLEXIÓN DESDE LA TRANQUILIDAD

La tranquilidad da perspectiva.

Permite caminar y contar los árboles.

Desde esta actitud privilegiada, las cosas, las personas, la vida, van cobrando su sentido y el espacio que las corresponde, tiñéndose de color para dejar los blancos y negros.
A veces, la tranquilidad viene con la madurez, después de una experiencia con impacto o se busca por necesidad…
Cuando intervienes educativamente con adolescentes en conflicto con la justicia, el concepto y actitud de tranquilidad es difícil de trabajar, pero necesario. Ellos la entienden como una pérdida de tiempo. Piensan que encontrarse en un centro donde tienen que rendir cuentas con la medida judicial por la que ingresaron, supone perder parte de su vida, sin darse cuenta que antes de entrar, ya la habían perdido -al menos en parte-.
Desde mi experiencia, este es uno de los puntos de arranque de su intervención educativa, comprender el concepto y actitud de la tranquilidad con el objetivo de dar sentido a ese tiempo y tomarlo como una OPORTUNIDAD DE CAMBIO. No es tarea fácil, nada fácil que lleguen a esta conclusión y, cuando lo hacen, les resulta igual de difícil seguir caminando,  y contar los árboles y caminar y contar a la vez.
Son chavales que han vivido a través de impulsos, sin obedecer a ningún ritmo de tiempo y a veces, sin espacios. Sin caminar, solo correr a un ritmo vertiginoso, ¡qué más da dónde vayan, con quién acompañados! el caso es salir corriendo y cuanto más rápido mejor. La vista no la enfocan ni hacia delante ni hacia atrás, más bien no ven.
Por eso, cuando una se dedica a acompañar a chavales y chavalas de son vertiginoso, intenta desde el principio, caminar desde la tranquilidad, para que empiecen a contar los árboles según van echando cada uno de sus pasos y siempre respetando su ritmo.
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No dejaría nunca de ser educadora social porque…

… puedo ayudar a comprender el papel que el afecto juega en nuestra vida
… acompaño a jóvenes en situaciones difíciles
… me voy cuando una comunidad sabe autogestionarse por sí misma
… vuelvo cuando tienes una recaída
… trabajé contigo tu historia de vida
… compartiremos juegos después de las clases
… me gusta decirte que busques tus propias respuestas
… quiero decirte que debes proteger y cuidar a tu hermano sin usar la violencia
… no juzgo tu vida, pero sobre todo,
… me gusta trabajar con las personas, porque siempre aprendo algo de cada una de ellas.

Esta es mi pequeña colaboración a la iniciativa del CEESC – Colegio de Educadores y Educadoras Sociales de Cataluña- con la que se pretende celebrar hoy 2 de octubre, el DÍA INTERNACIONAL de la EDUCACIÓN SOCIAL.

No se me ocurre mejor día para retomar este proyecto, mi blog. Espero que os guste.

¡Feliz DÍA de la EDUCACIÓN SOCIAL #edusoday #SetmanaES!